In _love la historia

 

Penélope destejía su telar, entre los sueños de Ulises y entre las arenas de la historia, el amor elaboraba complicadas tramas entre los hombres y las mujeres. Sociedades, grupos, tribus, bordaban lo que debería ser el amor y cómo debería Romeo cortejar a Julieta, o cómo el caballero debía luchar por la princesa, inflamando los imaginarios de  los siervos que soñaban con un príncipe azul, pero que vivían en una edad en la que el amor, era lo último que tenía que ver con las relaciones. Gwiniver  no era amada por Arturo por que era una ficha política de su padre, por eso escapa con Lancelot. El amor en la edad media es adúltero, es carnal, sensual, y por lo tanto diabólico, por que tienta al hombre y atenta contra el orden social establecido, desentona con los modelos ideales en los que se contempla a la mujer, pero no se toca, no se siente, se honra y se deshonra, se esposa y desposa, se canjea, se negocia pero no necesariamente se ama.

El renacimiento y la posterior modernidad, inventará al amor, le dará poder, lo convertirá en una realidad, volverá a los hombres hacia los brazos de sus esposas, en un mundo que es más grande, más amplio, mas inquietante, los hombres comenzaron a competir, a crear sistemáticamente, toneladas de mercancías desde una revolución industrial que revolucionó también las relaciones hombre-mujer, mientras los telares mecánicos de Inglaterra escupían millones de yardas, los hombres y las mujeres reconocían y conocían al amor en los molinos de algodón (cotton mills) y volvían, ellos a los brazos de la mujer, y al vientre de la tierra[1]

el amor y la belleza  era poder, fuerza natural digna de ser entendida, conquistada y manejada, por que

 La persona que ha sido objeto de una mirada amorosa tiene tendencia a saltar, llorar, desvariar o escribir versos. El poder amoroso viene del exterior del individuo, emana de lugares celestes o funestos y rompe el equilibrio de los líquidos del cuerpo.[2]

Sin embargo, afecta a cada individuo de manera muy diferente, influye más en la mujer (rezagos de la percepción sensual medieval femenina) mientras que el hombre es más frío, y menos propenso a las pasiones del amor, mientras que a la mujer, según Rabelais “la naturaleza le ha puesto dentro del cuerpo, en lugar secreto e intestino, un animal, un miembro, que no existe en los hombres” regidas por los ciclos lunares, sufren terribles alteraciones en su comportamiento según los médicos de la época, que concebían al cuerpo regido por la homeostasis y el humorismo, por esto es la mujer mas sensible y sensual, pero es poderosa por que es ella la que posee la mirada amorosa femenina que enloquece al hombre. Marcadas por la luna, pero con los ojos de helena, en espera del próximo París que desencadene otra vez la guerra para que cantes una vez más, oh diosa, la cólera del  pélida Aqueo, cólera que causa muchos males a los aqueos y precipita al hades muchas almas de valerosos héroes, por los dulces ojos de la amada de   parís

El cuerpo humano es caliente, para el hombre moderno, el comportamiento del hombre depende de la cantidad y calidad del calor que proviene del corazón, así como la bilis proviene de la vesícula,  la flema de el cerebro o los pulmones y la sangre viene de el hígado, el calor que proviene del corazón, hace que el amor se funda gracias a una fuerza misteriosa y divina, volviendo uno el amor profano y el amor sagrado  de manera que

La presencia de la amada, su mirada, sus gestos, su sonrisa, sus palabras y, sobre todo, los objetos que toca, son sagrados para el que ama[3]

Unión del alma y la materia, válida para los hombres, útil para el amor, liberadora de las ahora hijas de maría, antes descendientes malditas de Eva. El amor romántico reinventa al sentimiento, la pasión, en adelante, no es más que una energía que:

 

Provoca ese choque eléctrico del ser, preludio del amor. Este último, lazo entre dos individuos a la vez que penetración común en el seno de una esfera mágica, asegura el tránsito del orden natural al poético. El amor en su plenitud-escribe Paul Hoffmann-escapa a lo real y vive en las fronteras de la vida donde se confunden la presencia y la ausencia, el rostro del amado y las imágenes del recuerdo y del sueño[4]   

 

La poética del amor romántico enaltece y constriñe, lo que hace que el imaginario erótico mute y se desvanezca, la mujer, temida y amada, empieza a ser estudiada y la palabra sexualidad se irgue por primera vez en 1859, tras la irrupción de archipiélagos carnales en las urbes burguesas y las denuncias de los médicos del onanismo conyugal[5]  difundido en la sexualidad de las clases trabajadoras, que pueden acceder a las tabernas y al burdel, la casa de citas y a las enfermedades del amor, morales y sexuales, que convierten a un aspecto del amor en un tema de estudio que hay que conocer, reconocer, prevenir e higienizar, prohibiendo ya no desde el pecado sino desde la ciencia, el amor que gravita por fuera de la familia no es necesariamente ilícito, pero es  potencialmente sucio y peligroso, transgresor de las buenas costumbres que paradójicamente  permiten que el hombre burgués y el obrero experimente en la taberna pero que vuelva a los brazos de su amada y fiel esposa, que como mujer, es madre, y compañera, pero que ya trabaja en la fábrica y está en el sindicato y sabe como en la Sonia de crimen y castigo que puede, aunque acarree vergüenza sobre su casa, comerciar con su cuerpo para traer el pan y el dinero que el viejo mermeladov dilapida en la taberna

Primera revolución sexual, preludio de la segunda, en la que se vuelve público una realidad de los amantes, secreto a voces en el que el amor deja de ser una idealización y lucha por ser libre, por fuera de las concepciones familiares que funcionan como marco, pero en los periodos atravesados por guerras y cambios tecnológicos, permite conexiones entre las personas más allá de el ámbito netamente reproductivo y las mujeres, pares de los hombres cuando éstos faltan, hacen tanques y sueldan acorazados, que como rosie the riveter[6], enarbolan un grito de guerra: we can do it!! Las mujeres ahora no son el objeto de adoración, ahora ellas también hacen el amor, no son las que miran al hombre y lo encantan, sino son las que se dejan encantar por los ojos de un hombre libre, decidiendo cuanto y cuando se va a hacer el amor, amando a freud, reconociendo nuevas dimensiones en el acercamiento entre personas, como nuevos sujetos activos, que se acercan al hombre, que enamoran antes de ser conquistadas, en una nueva dinámica amorosa que desde la técnica, desde la tecnología, une a hombres y mujeres libres, comunidades extraterritoriales dentro de de comunidades imaginadas, que gracias a los nuevos diluvios de información, como dice bauman, viven en un amor líquido, lleno de fragilidades, con conexiones virtuales antes que reales, llenas de riesgos y angustias, que:

“fluctúan cada vez con mayor velocidad entre multitudes que no decrecen (…) a diferencia de las “verdaderas relaciones” loas “relaciones virtuales” son de fácil acceso y salida. Parecen sensatas e higiénicas, fáciles de usar  y amistosas con el usuario cuando se las compara con la “cosa real” pesada, lenta, inerte y complicada.”[7]

Uno siempre puede oprimir la tecla delete, en una relación que es antes una conexión en un mundo de individuos solitarios, náufragos que lanzan mensajes en botellas al mar informático por medio de blogs y buscan encontrar a su otra parte entre los delicados hilos de las tramas hechas con fibra de vidrio.

In love, reconoce y recoge siglos de historia, fusiona interfaces y espera que hombres y mujeres, con la ayuda de unos periféricos vuelvan a tejer juntos, desde la mirada que desequilibra sus humores, creen delicadas ecuaciones nuevas, que muevan viejos hilos, de una trama que se enreda y desenreda desde ahora, desde siempre.



[1] by larger changes in the economy, particularly the growth of market relationships which augmented the competitive element among men and turned them, for emotional support, increasingly toward the hearth 

 

[2] Historia de la vida privada, pg 245, tomo 3

[3] Historia de la vida privada, pg 246, tomo 3

 

[4] Historia de la vida privada. Página 528, tomo 4

[5] Pg 554, tomo 4

[6]

[7] Bauman. Modernidad líquida. Pag 13

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One Response to “PARA UNA HISTORIA DEL AMOR”


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